La Cenicienta que no quería comer perdices
Pon tu cara La Cenicienta que no quería comer perdices
Noticias en formato RSS
El príncipe azul nunca existe | 30/11/2009

Nunila López y Myriam Camero han escrito e ilustrado "La Cenicienta que no quería comer perdices", un cuento que pone en cuestión los tradicionales finales que terminan en el altar.


Sentadas cómodamente en unos sillones semejantes a dos tronos, Nunila López y Myriam Cameros ojean orgullosas su libro. No tienen corona, tampoco zapatos de cristal, pero podrían definirse como dos cenicientas alternativas que unieron sus talentos para crear un relato nuevo, fresco y ocurrente: La Cenicienta que no quería comer perdices (Planeta)


(...)


Estaban hartas de finales en los que la felicidad era lograda por la protagonista cuando encontraba a su príncipe, por lo que reclamaron un relato que liquidara esa visión. La cuentacuentos Nunila López fue la que inventó una historia para todas aquellas princesas que no quieren una corona ni una calabaza que se convierta en carruaje. Su cuento aparca la ficción, zambulléndose en una realidad capaz de ser modelada por las mujeres disconformes. En su fábula, no hay un príncipe defensor o protector. La protagonista no lo necesita. Ella, audaz y valerosa, no requiere de nadie para ser feliz. Para representar esta idea, las autoras han recurrido a tres símbolos que manifiestan los obstáculos que la sociedad impone a las cenicientas actuales. El primero es el príncipe, que encarna la opresión que impide a la protagonista lograr la felicidad. Pero, contrariamente a lo que pueda parecer, el libro no es un ataque a los hombres. "Los chicos que lo han leído nos apoyan, les ha gustado mucho", comenta Nunila. Myriam exclama en su sillón, mientras se coloca su gorro naranja, que no quieren que su obra sea vista como una replica al género masculino. "No arremetemos contra los hombres, sólo contra los príncipes". Nunila apoya la explicación añadiendo que "muchos de ellos no quieren salvar a ninguna princesa y, curiosamente, en el libro se sienten identificados con otros personajes, como el amigo republicano con perro".


(...)


 El segundo eje de la historia tiene como símbolo los zapatos de cristal.
Con este último elemento han querido reflejar la esclavitud estética a la que están sometidas las mujeres. Pero esa secta de sumisos a los estereotipos va en aumento, ya que los hombres se están aliando al culto al cuerpo. "Se apuntan a lo que no se tienen que apuntar", exclaman las autoras entre carcajadas. "Parece que ahora la igualdad es que la mujer se haga jefa militar y el hombre se depile las piernas", dice Myriam mirando con complicidad a Nunila. La última base del relato son, precisamente, las perdices. Con ellas muestran que "no debemos maltratar lo que nos comemos", por ello la Cenicienta de su libro es vegetariana.


Mientras charlan, se percibe en el ambiente que las dos comparten la misma visión de la vida. Los dibujos de Myriam se complementan con el relato de Nunila a la perfección. Son como piezas de un mismo puzzle, narrando una historia y creando imágenes para las palabras. Y no ha sido fácil para ellas. Ninguna editorial quiso publicarles su cuento y no tenían dinero para autopublicarlo. Pero como todo cuento vitalista y alegre, su final feliz llegó, aunque se hizo esperar. Su historia comenzó a circular por internet, y se convirtió en todo un fenómeno, consiguiendo reunir los 6.000 euros para editarlo.

Noticia publicada en: www.noticiasdealava.com
Tu nombre *
Nombre del destinatario *
E-mail del destinatario *
Comentario
introduce el código *
Cenicienta y las perdices | 24/11/2009

Cada vez que en uno de los cuentos que le leo a mi hija de cuatro años aparece la mítica frase "Y la princesa y el príncipe se casaron y fueron felices y comieron perdices..." siento una punzada de mala conciencia queme lleva a reexplicarle la historieta y a decirle que ni hablar, que no hay princesa que valga, y ni mucho menos príncipes azules que la vayan a sacar a una de ningún atolladero y que no hace falta casarse para ser feliz, y. a veces me gustaría añadir que además detesto las perdices, pero no quiero condicionarla tanto.

El caso es que ha llegado a mis manos el libro La Cenicienta que no quería comer perdices, una obra de Nunila López y Myriam Cameros, linda y libertadora que desmonta todos los tópicos del cuento infantil y que narra con ironía y retranca el contracuento. (.) Hay hadas pero no llevan tules y al final Cenicienta, que encima es vegetariana y no come perdices, puede incluso separarse. Echaba tremendamente de menos algo así. Anoche se lo leí a Carlota. Creo que le chocó todo y no sé qué entendió de verdad, pero yo me quedé más ancha que larga...

Noticia publicada en: www.adn.es
Tu nombre *
Nombre del destinatario *
E-mail del destinatario *
Comentario
introduce el código *
...
45678
...
La Cenicienta que no quería comer perdices
Editorial Planeta
Condiciones de uso
Diseño web y programación: Clickart